Canción «Au clair de la lune» · los dibujos sobre este estribillo
Pierrot y el unicornio
A la luz de una vela, Pierrot escribe con pluma, con aire preocupado, mientras el unicornio se asoma a su pupitre.
- Edad recomendada
- Desde los 4 años · de 20 a 40 minutos
- Temas
- Escenas de cuento, Unicornios
- Canción
- Au clair de la lune

Pierrot en su escritorio
Pierrot está sentado en una silla ante un pequeño escritorio de madera, con un gran gorro puntiagudo con pompón y una gorguera atada con un lazo alrededor del cuello. Escribe con pluma en una hoja, con aire algo preocupado. Sobre el escritorio, una vela encendida y un tintero. A la derecha, un unicornio pequeño lleno de estrellas se apoya en el borde del escritorio y le sonríe, como para darle ánimos. Arriba, una luna creciente duerme entre las nubes y las estrellas; en el suelo, un rollo de papel atado y otra pluma.
«Ma chandelle est morte»
En «Au clair de la lune», la nana francesa, a Pierrot se le ha apagado la vela —«ma chandelle est morte»— y no puede prestar su pluma. Aquí, la vela todavía arde, y Pierrot escribe él mismo su nota, bajo la mirada del unicornio. Qué escribe, la canción no lo dice: es una buena pregunta para tu peque. ¿Una carta a la luna? ¿Una nota para su vecino? La página deja la respuesta abierta.
Líneas rectas y curvas
El escritorio y la silla están hechos de tablas rectas, zonas largas y regulares: un buen terreno para aprender a seguir una línea. Pierrot y el unicornio aportan las curvas: el gran gorro, la gorguera, la melena. Las cosas pequeñas —la llama, el tintero, las estrellas de la melena— piden la punta de un lápiz, algo que encaja bien con lo que una mano de cuatro años empieza a saber hacer.
Una luz cálida en el centro
La vela es el corazón de la página: su llama en amarillo y naranja, y un poco de amarillo claro alrededor, sobre el escritorio, dan la impresión de que ilumina. La madera lleva un marrón cálido, el gorro un color vivo. El cielo puede quedarse en blanco, o pasar a azul noche rodeando la luna y las estrellas. La cara de Pierrot se queda pálida, como pide el personaje.
El apunte para quien acompaña: propón a tu peque escribir o dibujar, en la hoja de Pierrot, lo que está escribiendo. Unas letras, un corazón, un garabato: la página se vuelve suya.
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