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Unicornios

La sandía del verano

En la playa, el pequeño unicornio muerde una gran tajada de sandía, junto a una sombrilla, un cubo y una pala.

Edad recomendada
Desde los 4 años · de 20 a 40 minutos
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A4 horizontal · sin marca de agua · sin registro

Un buen bocado

De pie sobre las patas traseras, el pequeño unicornio sostiene con los dos cascos una tajada de sandía más ancha que él, y le da un buen mordisco: ya falta un bocado en el borde. Lleva las gafas de sol subidas en la cabeza, justo detrás del cuerno.

Un día de playa

Detrás de él, el mar forma olitas, y una sombrilla está clavada en la arena. Un cubo y una pala esperan el próximo castillo. En el cielo, el sol brilla cerca de las nubes, y un cucurucho de helado parece flotar, como unas ganas de postre.

Una tajada para colorear

El unicornio y la tajada de sandía son formas grandes, fáciles de colorear a los cuatro años. Las pepitas son pequeñas: se pueden colorear una a una o dejarlas blancas. La sombrilla se colorea por gajos, como porciones de tarta.

Rojo, verde y azul

La pulpa de la sandía es roja o rosa, su corteza verde oscuro con una franja verde claro, y sus pepitas negras. El mar es azul, la arena beis. La sombrilla puede llevar rayas de dos colores vivos, y las gafas de sol cristales tintados.

El apunte para quien acompaña: corta una sandía delante de tu peque y cuenta con él las pepitas de su tajada, poniéndolas en fila en el borde del plato. A los cuatro años, llegar hasta el final de la cuenta es todo un reto, y el premio se come enseguida.

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