Canción «Alouette, gentille alouette» · los dibujos sobre este estribillo
El unicornio y el pájaro
Con un cepillo en la mano, el unicornio peina con cuidado las plumas del pájaro, que se deja hacer encantado.
- Edad recomendada
- Desde los 4 años · de 20 a 40 minutos
- Tema
- Unicornios
- Canción
- Alouette, gentille alouette
- Estación
- Primavera

Una pasada de cepillo
Dos cabezas grandes llenan la página, una al lado de la otra. A la izquierda, un unicornio de ojos brillantes sostiene un cepillo en el casco y peina con cuidado las plumas de su amigo. A la derecha, un pájaro regordete con copete se deja hacer, con una mejilla sonrosada y cara de felicidad. Unas cuantas plumas se van volando a su alrededor, ligeras. La melena del unicornio está salpicada de estrellas y puntitos. No hay más decorado que dos o tres estrellas: solo los dos amigos, vistos muy de cerca.
Una canción al revés
En «Alouette, gentille alouette», la canción francesa de la alondra, se le promete al pájaro desplumarlo: la cabeza, el pico, el cuello… Los niños la cantan riéndose, sin preocuparse. Esta lámina le da la vuelta: aquí a la alondra no se la despluma, se la cepilla, y las pocas plumas que salen volando son las que se pierden cuando a uno lo peinan. Es una forma suave de contar la canción a los más pequeños, y una buena ocasión para hablar de ella.
Caras grandes, detalles pequeños
Las dos cabezas son grandes, y también las zonas que las forman: las mejillas, la frente, el pico, la melena. Lo que pide precisión son las cosas pequeñas: las estrellas de la melena, las plumas que vuelan, las cerdas del cepillo. Hacia los cuatro años, el niño rellena sin esfuerzo las zonas grandes y decide por sí mismo si se atreve con las pequeñas. Los ojos, con sus brillos, se dejan en blanco.
Dos amigos, dos colores
Elegir un color principal para cada personaje hace que la página se lea bien: tonos suaves para el unicornio, tonos cálidos para el pájaro, amarillo, naranja o marrón claro. Las plumas que salen volando llevan el color del pájaro, para que se entienda de dónde vienen. El cepillo es un objeto aparte: un rojo o un azul intenso lo hace resaltar en medio de la página.
El apunte para quien acompaña: pide a tu peque que encuentre todas las plumas que salen volando antes de colorearlas. Están repartidas alrededor del pájaro, y buscarlas es un primer juego de observación, que centra la atención antes de sacar los lápices.
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