El unicornio esqueleto
Disfrazado de esqueleto, con una pajarita de calabazas, el unicornio posa entre un fantasma, un murciélago y una calabaza.
- Edad recomendada
- Desde los 4 años · de 20 a 40 minutos
- Temas
- De fiesta, Unicornios
- Estación
- Otoño y días de lluvia

Un disfraz lleno de huesos
El unicornio se ha disfrazado de esqueleto: una cabeza en forma de calavera redondita, con una pequeña grieta, costillas dibujadas en el cuerpo y huesos a lo largo de las patas. Hasta su crin está hecha de huesos, y su cola es una hilera de pequeñas vértebras que termina en un mechón. Dos huesos cruzados asoman detrás de su cabeza.
Un esqueleto que no da miedo
Sus ojos grandes brillan, y sonríe enseñando sus dientecitos. Una pajarita con calabazas le da un aire de fiesta, y una estrella y una luna cuelgan de la punta de su cuerno. A su alrededor, un fantasma, dos murciélagos, una araña bajo su tela y una luna creciente sonríen también. En el suelo hay una calabaza y dos caramelos.
Hueso a hueso
La cabeza y el cuerpo son formas grandes, fáciles de colorear a los cuatro años. Los huesos de las patas, de la crin y de la cola forman muchas zonas pequeñas: se colorean uno a uno, y es un buen ejercicio de paciencia. La pajarita y sus calabazas se dejan para el final.
Blanco hueso o arcoíris
Los huesos pueden quedarse blancos sobre un cuerpo coloreado de negro o de morado oscuro, como un disfraz de esqueleto de verdad. También se pueden pintar de todos los colores, para un esqueleto arcoíris. El fantasma se queda blanco, y la calabaza y la pajarita se colorean de naranja.
El apunte para quien acompaña: ayuda a tu peque a encontrar sus propios huesos: las costillas bajo los dedos cuando respira hondo, la rótula que se mueve en la rodilla, los bultitos de la espalda cuando se inclina hacia delante. Tu peque también tiene un esqueleto, escondido bajo la piel.
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