El regalo estrellado
El regalo estrellado: un dibujo para colorear e imprimir gratis, desde los 4 años. Un paquete cuadrado con cara de unicornio, los ojos cerrados, un lazo grande y cinco estrellas.
- Edad recomendada
- Desde los 4 años · de 20 a 40 minutos
- Tema
- De fiesta
- Estación
- Cumpleaños

Un paquete que tiene cara
El paquete es cuadrado, con las esquinas redondeadas, y tiene cara: dos ojos cerrados trazados en arco, tres pestañas en cada uno, una boca pequeña que sonríe. Por encima asoman dos orejas puntiagudas y un cuerno en espiral, con un mechón de melena que cae a cada lado sobre el borde de la caja. Más abajo, una cinta ancha cruza el paquete, con un lazo de dos bucles, un cuadrado en medio y dos cabos cortados en V. Cinco estrellas flotan alrededor: tres de cinco puntas y dos en forma de destello de cuatro.
Un objeto convertido en alguien
Ponle ojos a un paquete y los niños entienden enseguida lo que significa: el objeto se convierte en alguien. Este tiene los ojos cerrados y sonríe. Espera, no mira, todavía no sabe que lo van a desenvolver. Hacia los 4 años, la ambigüedad hace mucha gracia: ¿es el regalo, o quien lo recibe? El cuerno y las orejas dan la respuesta que más se oye en casa: es un unicornio, y duerme en su paquete hasta el momento de la fiesta.
Por qué desde los 4 años
Las superficies grandes siguen siendo fáciles: el cuerpo del paquete, la cinta, los dos bucles del lazo. Lo que pide una mano más segura son las piezas pequeñas: las seis pestañas, el interior de las dos orejas, los anillos del cuerno, los mechones de la melena, y las cinco estrellas, la menor de las cuales cabe en un cuadrado de dos centímetros una vez impresa la hoja. Hacia los 4 años, el peque sujeta bastante bien el lápiz para rellenarlas sin atravesarlas, y le coge el gusto. Antes, esas zonas simplemente se saltarían.
Un color para las estrellas
La idea que lo cambia todo aquí: darles a las cinco estrellas un solo color rotundo, que no se use en ningún otro sitio. Dejan de ser manchas perdidas alrededor del paquete y se convierten en un ritmo, como luces encendidas alrededor de la cara. Para la melena, prueba tres tonos vecinos, mechón a mechón, en vez de uno solo: es el detalle que hace levantar la cabeza a los adultos. Los ojos ya están trazados: dos arcos y sus pestañas, nada que rellenar.
El apunte para quien acompaña: haz contar las estrellas en voz alta antes de empezar, hay cinco. Contar y luego rellenar, en ese orden, añade diez minutos a la sesión y convierte el decorado en una pequeña caza de detalles.
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