La mesa, no el suelo
A la altura de la mesa, el niño apoya mejor y se mantiene derecho; en el suelo, la muñeca trabaja mal y la hoja se rompe. Una silla donde los pies toquen algo vale más que un alzador que baila.
Un hule, no papel de periódico
El periódico bebe la tinta y se pega a la hoja. Un hule, una alfombrilla de silicona o una simple funda de plástico se limpian de una pasada de esponja y duran años.
Menos rotuladores, más a menudo
Seis colores fuera valen más que cuarenta desparramados: el niño elige en vez de probarlo todo, y recoger lleva diez segundos. Guarda el resto en una caja cerrada, para ir cambiándolos de una sesión a otra.
Guardar las hojas terminadas
Una funda por serie, un imán en la nevera para la preferida, y el resto en una carpeta de dibujo. Un niño que vuelve a encontrar sus láminas antiguas regresa a ellas, las compara y ve solo sus progresos.



